La Iglesia Católica se originó en la historia cuando al amanecer del primer día de la semana judía (es decir el que hoy en día llamamos domingo =dies domínica= Día del Señor) los discípulos fueron testigos de que Cristo había resucitado.

Hasta ese momento estaban reunidos y tristes porque los judíos habían Crucificado a Cristo. Pero en la madrugada del Domingo llegó la noticia de que la tumba estaba vacía.

Ese mismo primer día de la semana judía (domingo) también volvieron corriendo desde Emaús los discípulos que acababan de tener la impresionante experiencia de reconocerlo en un compañero de viaje. Ese enigmático caminante había entrado con ellos a la casa, y durante la comida había repetido las mismas palabras pronunciadas por aquel Jesús en la Última Cena. En el instante en que reconocieron que aquel caminante era Jesús, se esfumó.

Desde aquel primer Domingo, hasta hoy, la Iglesia Católica existe, como tal, cuando nos reunimos para cumplir el mandato final que nos dejó Jesucristo en la Última Cena (o primera Misa): "Hagan esto en memoria mía"

En la Misa nos congragamos los católicos para unirnos a Cristo-Jesús que se hace misteriosamente presente bajo el signo sacramental del pan y del vino santos.

Esta Común-Unión mística que, como seguidores de Cristo, experimentamos en la Misa, es el alimento esencial de nuestra alma.
Es lo que nos Transfigura.
Sin este alimento nos debilitamos y enfriamos. El alimento espiritual de la Común-Unión con Cristo, dirige y fortalece nuestra alma en este mundo tan decadente y mortecino en el que estamos.

¿De qué nos sirve tener todo lo que la ciencia y la técnica puede ofrecer si no tenemos paz, felicidad, verdad, libertad?
¿Acaso la ciencia, la tecnología y la política pueden ofrecer esro al hombre de hoy?

Cierto es que nos puede dar migajas o retazos de cada una de esas cosas; pero, la paz interior, la libertad e los poderes de este mundo, la felicidad que no pasa, la verdad completa, sólo lo puede ofrecer la religión.
Y entre todas las religiones, es la fundada por el mismo Cristo la que llega a la más alta excelencia de la revelación de Dios Padre, Señor Creador y sustentador de todo.

TE ESTAMOS INVITANDO A UNIRTE A NUESTRA COMUNIDAD Y A EXPERIMENTAR LA ALEGRÍA Y LA FORTALEZA DE LA FE.
Parroquia Nuestra Señora de la Fundación - Rafael Eguren 3362 esq. Jacovo Varela
Capilla Transfiguración - General Flores y Propios
Misas dominicales: 11:30 hs. (Capilla Transfiguración)
Misas diarias: 18:00 hs. (verano) y 17:00 hs. (invierno)
Misas sabatinas: 18:00 hs. (verano) 17:00 hs. (invierno) (Parroquia Fundación)



NUESTRA SEÑORA DE LA FUNDACION
Historia de la imagen

Que se venera en la Parroquia Ntra. Sra de la Fundación de Montevideo

Ntra sra de la fundacion
Imagen de Ntra Sra. de la Fundación
Según consta en el acta de origen e instalación de la Pía Unión de la inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, que se conserva en el Archivo de la Catedral, el día 7 de diciembre de 1853 fue colocada en el altar mayor la nueva imagen que el Cura Rector D. José Benito Lamas encargara a uno de los mejores artistas de Italia.

Ese día fue retirada del Altar mayor la pequeña imagen que desde la fundación de Montevideo había sido venerada en los distintos templos que hicieron de Iglesia Matriz; y olvidada después en un repliegue de los muros, en las altas tribunas de la Catedral. Allí había de quedar hasta que llegara la hora que la Divina providencia determinara.

 

EL HALLAZGO

 

            Desde 1941 se realizaban en la Catedral grandes obras de reparación. Terminadas las obras de la fachada del templo, se comenzaron en 1952 las más urgentes reparaciones en las bóvedas y techos que amenazaban ruina, y a fines de ese año se efectuaba ese trabajo en las bóvedas y pisos de las tribunas, comenzándose por la parte correspondiente a la nave de la epístola, encima mismo del altar y del salón llamado del Carmen  Al hacerlo fue necesario desocupar ese lugar de todas las cosas que se habían ido acumulando en el correr de los años: cortinados, decorados que se utilizaban en Semana Santa, artefactos en desuso y entre esos múltiples objetos, una imagen perjudicada por la acción del tiempo, pero que a través de sus desperfectos descubría la mano maestra que la había tallado y la belleza sugestiva de sus inconfundibles líneas barrocas. Era la imagen que se había retirado del Altar Mayor en 1853.

 

Los obreros que amontonaban sin control los objetos encontrados hicieron una excepción con la imagen hallada y la colocaron en el alféizar del ventanal que da sobre la azotea del Arzobispado. Allí la encontró días más tardes el que estas líneas escribe, (Mons. Luis de Santiago) mientras realizaba una inspección en ese lugar de las obras. De inmediato apreció el valor artístico de aquella talla; la hizo traer al alcance de sus manos, la admiró aún más pero sin darle, en aquellos momentos, una mayor trascendencia al hallazgo, la guardó en uno de los grandes roperos que existen en el coro.

Preguntó a los empleados antiguos de la Parroquia y recibió esta respuesta: “siempre ha estado ahí”

Cuando el 8 de setiembre de 1953 se publicó la Encíclica Fulgens Corona, nuestra Arquidiócesis estaba en plena preparación del Año Mariano.

El arzobispo le preguntó al Cura Párroco de la Catedral (Mons. Luis de Santiago) qué imagen habría de María Santísima para que presidiera los actos del año Mariano

El Párroco le contestó que había una imagen que estaba abandonada junto con las primitivas de San Felipe y Santiago; podría restaurarse y servir para esta circunstancia. El Arzobispo se interesó en esta noticia, quiso verla de inmediato, subió al Coro y al contemplarla tuvo la misma impresión de agradable sorpresa ante la magnífica talla. Entonces ordenó de inmediato: “Averigüe cuanto pueda sobre ella; hágala examinar por un perito en la materia y luego hágala restaurar convenientemente”

Las disposiciones del  Prelado se cumplieron de inmediato y se le pidió al artista Ignacio Puig un estudio detenido y un peritaje técnico de la imagen.

 

EL INFORME TECNICO

 

El informe técnico dijo:

 

“Nos hallamos ante una bella imagen de la Inmaculada, tallada en madera de álamo y policromada. En su ejecución se observa que, siguiendo el ímpetu barroco, sus ropajes se retuercen y amplifican, se dispersan y amontonan, con la movilidad característica del barroquismo;

“Por consiguiente, analizadas sus características, madera, forma de ser tallada y policromía de su decoración, llego a la conclusión para afirmar que esta imagen de autor desconocido, es de puro arte barroco, ejecutada en la primera mitad del siglo XVIII, época del auge barroco en la imaginería, por las manos maestras en la escultura y la cual, aunque enormemente deteriorada por los efectos de la polilla, una vez restaurada ha de ser una pieza valiosa tanto por su valor histórico-religioso en Montevideo”

Si en 1853 fue suplantada la que traía su origen desde la fundación de Montevideo y que hacía por tanto, ciento veitisiete años que se veneraba, fue sin duda porque sus pequeñas dimensiones no concordaban el con retablo del altar, reformado ese año, y tal vez porque ya estaba deteriorada por la acción del tiempo.

La autenticidad de esta imagen se funda en las mismas razones que tuvieron las imágenes de San Felipe y Santiago para ser aceptadas por la crítica seria, como las adquiridas en 1770 por el P. Felipe de Ortega; se funda en los mismos argumentos que tuvo la Pila Bautismal de piedra confeccionada en 1753 por el Maestro Picapedrero Juan de Miranda y hallada en los sótanos de la Catedral, a saber: el documento que expresa su existencia, la antigüedad evidente de los objetos encontrados y el lugar del hallazgo, la misma Catedral. Las imágenes de San Felipe y Santiago habían sido desplazadas del Altar Mayor en 1868 y abandonadas en las tribunas de la Catedral; la Pila Bautismal de piedra había sido retirada del Bautisterio en 1842 y arrinconada en los sótanos. Ninguna de estas tres piezas tiene señal alguna de identificación, simplemente su antigüedad y el lugar del hallazgo. Lo mismo podemos afirmar de esta imagen de Nuestra Señora (denominada de la Fundación)

 

El 18 de julio de 1957 el Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos firma el decreto por el cual establece que:

“el Papa Pio XII, teniendo en cuenta la antedicha exposición de motivos ha concedido benignamente que en toda la Arquidiócesis de Montevideo en el día 25 de agosto pueda celebrarse cada año la fiesta de Nuestra Señora de la Fundación, con rito doble de primera clase, con oficio y Misa del Común de la fiesta de la Santísima Virgen.”

El Cardenal Barbieri bendijo nuevamente la imagen que estuvo en la fundación de Montevideo, el 21 de noviembre de 1953 y la expuso nuevamente a la veneración de la feligresía entronizándola en la Capilla del Santísimo Sacramento de la Iglesia Catedral de Montevideo, donde se halla actualmente.

El 25 de agosto de 1957 el mismo Cardenal Barbieri, erigió la Parroquia Nuestra S. de la Fundación donde tenemos desde el 2 de febrero de 1958 una réplica muy hermosa y fiel de la original que se venera en la Catedral

La Parroquia fue encomendada a los Oblatos de María Virgen. El 23 de agosto de 1959 se coloca la piedra fundamental del actual templo, sustituyendo a la antigua capilla Sagrado Corazón que estaba en estado muy ruinoso. El actual templo dedicado a Nuestra Sra de la Fundación se inauguró el 13 de mayo de 1960.

Los Oblatos de María Virgen permanecen a cargo de esta parroquia hasta 1991, volviendo a manos del clero secular a partir de ese año y hasta hoy.

 

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA FUNDACIÓN

 

Inmaculada Virgen María Madre de Jesucristo, que escuchaste amorosa las oraciones de quienes con lucha y trabajo fundaron esta Ciudad, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y haz que hoy nosotros, como ellos ayer, con fe y valentía, continuemos edificando nuestra vida y convivencia sobre el cimiento del Evangelio de tu Hijo. Que él sea nuestra fortaleza, y que en nuestros gozos y esperanzas, en nuestras tristezas y angustias, te sigas manifestando Madre, tu que eres vida, dulzura y esperanza nuestra.